Del Mundo Físico al Mundo Virtual

Como fanático de toda la vida del ambiente que se respira en los casinos tradicionales, fui un poco escéptico respecto a los casinos online cuando estos empezaron a surgir.

Empecé obviamente a escuchar comentarios y recomendaciones al respecto por parte de quienes conocen mi gusto por los juegos de azar, pero siempre pensé que nada podría superar al sonido mezclado de máquinas tragaperras, personas celebrando, fichas de poker chocando, y todos aquellos que caracterizan la experiencia presencial en un casino.

Aquello Que Mató al Gato Tradicionalista

Sin embargo, tantos comentarios lograron despertar mi curiosidad, y decidí darle una oportunidad a los juegos de casino en internet. Encontré y probé http://www.muchgames.com/es/casino que resultó siendo una página muy reconocida y con muchísimos recursos para entender y dominar el mundo de aquel otro tipo de casinos. Allí estuve leyendo mucho acerca de las características de los casinos online y empecé a hacer mis propias comparaciones y a sacar mis conclusiones. No fue difícil identificar las ventajas y la curiosidad de leer se empezó a transformar en curiosidad por jugar y probar esa extensa variedad de juegos que internet tenía para ofrecer.

El Momento de la Verdad

Decidí empezar por terreno seguro, digamos… por lo básico. Probé las tragaperras y me pareció una gran ventaja inicialmente poder descubrir el juego y saber si es entretenido o no sin tener que hacer ninguna inversión. La segunda ventaja que encontré en este juego es que no hay necesidad de formar una fila o aguardar que alguien termine de jugar para lograr acceder a nuestra tragaperras favorita; siempre hay disponibilidad para que cuantas personas lo deseen usen el mismo juego de tragaperras. No era consciente de cuánto me molestaba eso en los casinos tradicionales.

Luego, probé el poker, mi juego de cartas favorito, y además de tener la ventaja ya mencionada de poder probarlo gratis, también encontré varias cosas que me agradaron, como no tener que lidiar con borrachos, no tener que dar propinas, poder jugar en pijama, poner mi propia música  ¡y algunas otras más! Por eso, aunque no puedo decir que dejaría de ir a los casinos online a embriagarme y ver espectáculos, sí puedo decir que los casinos online se han ganado un lugar en mi corazón y seguiré haciendo uso de su conveniencia.

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